El 21-D, los golpistas rondarán los 67 escaños y con la ayuda de los guerracivilistas Iglesias y Colau, una “organización criminal”, según el auto de la jueza Lamela, volverá a gobernar Cataluña. Además, y al igual que en febrero de 1936, no aceptarán como legítimas unas elecciones en las que no sean ganadores, pues vista la cobardía de Rajoy, están convencidos de que el pueblo español está dispuesto a dejarse atropellar indefinidamente. Lo único seguro del 21-D es más incertidumbre, más hundimiento económico y más fractura social. Pero si un 55% de catalanes —o un 74% con el PSC, donde Iceta está en venta al mejor postor— vota a estos adalides de la desinformación y de la mentira, además de gestores desastrosos, y al cobarde de Puigdemont pidiendo salir de la UE, sencillamente merecen todo lo que les pase.

El presidente de la Cámara de Comercio norteamericana en España, Jaime Malet, resumía así en ‘Expansión’ el desastre: “Una de cada tres empresas con más de 50 trabajadores se ha ido. Hay ya planes para trasladar las unidades productivas fuera de Cataluña”, “todos los artículos en medios extranjeros y declaraciones como las de Puigdemont y otros, que siguen en la ruptura de la legalidad y el insulto a España, están espantando a las multinacionales”. “Junqueras es un inútil y un mentiroso, capaz de decir que no pasa nada porque se vayan las empresas; ¿cómo un vicepresidente económico puede ignorar la enorme pobreza y desempleo que eso va a generar?”. A día de hoy, la tasa de ahorro bruto es del -4%, el déficit de financiación del 9% respecto a sus ingresos corrientes, y la deuda del 300% de sus ingresos operativos.

Concierto en Barcelona por la liberación de los Jordis. (EFE)

Y no es cuestión de que TV3 y La Sexta —subvencionadas por Rajoy con cargo a los PGE— destilen veneno a toneladas, son los hechos que están viendo cada día: las 2.900 empresas que ya han salido de Cataluña, la fuga masiva de depósitos que supera los 50.000 millones de euros, el hundimiento de las inversiones, la pérdida de la Agencia Europea del Medicamento, que hubiera atraído más de 1.600 empresas, el desplome del 4% del consumo interno o el crecimiento del paro. Parafraseando a Churchill, “nunca tantos fueron dañados tanto por tan pocos”, pero si para muchos la realidad no son los hechos sino las falsedades, si minimizan lo ocurrido como si fueran niños, o si tanto odian a España que eso les ciega, pues entonces si se quieren suicidar, que se suiciden.

El largo camino al desastre

Todos nuestros males políticos —independentismo, insolidaridad y diferencias territoriales sangrantes, modelo de Estado disparatado económicamente insostenible e institucionalmente corrupto -económicos-, crecimiento por debajo de nuestro potencial durante 40 años, mayor endeudamiento público de nuestra historia y mayor presión fiscal sobre las clases media y trabajadora jamás conocida— y sociales —mayor desigualdad de renta y riqueza de Europa, sistema de pensiones quebrado y un sistema de enseñanza pública de los peores del mundo desarrollado— tienen su origen en la nefasta Transición y el régimen del 78, el más venal e incompetente de Europa.

Y en el ámbito de la Justicia Española los intereses políticos están por encima de la ley, porque así lo impuso la monarquía oligárquica del 78 para repartirse el botín del Estado sin riesgo penal alguno. Rajoy es hoy la mano que mece la cuna pero quienes toman las decisiones son los jueces. El viernes se mofaron del Supremo, de los españoles y de España, pues solo “acatarán” la ley “a su manera”. El juez instructor pudo decidir, pero no se atrevió y prefirió consultar a la sala. Si decide liberar a estos sediciosos, las togas y los tribunales no solo se cubrirán de oprobio, es que se perderán definitivamente hasta las apariencias de un Estado de derecho.

En línea con ello, el presidente de Freixenet y presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, apela al pacto con esta organización criminal, para “resolver” el desafío independentista. El Sr. Bonet pide a los poderes públicos más diálogo con una organización criminal que ignora la ley, la Constitución y el Código Penal, y que estaría en la cárcel en cualquier Estado donde el Gobierno cumpliera la ley. Y pide al resto de los españoles que “demuestren que quieren a los catalanes”, pero no que cese en Cataluña el adoctrinamiento en el odio y la persecución a todo lo español, ni que cese el boicot institucional a la compra de nuestros productos, ni nada de nada, solo que pongamos la otra mejilla. O sea, pide más de lo mismo que ha conducido precisamente al golpe de Estado separatista.

El desastre se inicia con el ‘café para todos’ de Adolfo Suárez, de quien el propio Rey acabaría afirmando que era un desastre sin paliativos. Fue el inspirador del consenso por el cual los partidos renunciaban a su ideología y a sus principios a cambio de recibir su parte en el reparto del botín del Estado, a cuyo efecto dividirían España en 17 trozos contrarios a nuestra realidad geográfica e histórica, lo que les permitió repartirse España como si fuera un solar. Desde entonces, los sucesivos jefes de Gobierno han colaborado activamente en alimentar y proteger el desarrollo del tribalismo fanático.

En el caso del País Vasco, con un régimen fiscal que supone un expolio de 12.000 millones de euros anuales al resto de España. En el caso de Cataluña, permitieron el robo generalizado de los Pujol & Cia, y la mordida del 3% en todos los contratos de la Generalitat, pero lo más grave sería la transferencia de las competencias de Educación, momento a partir del cual se iniciaría el proceso de adoctrinamiento masivo en el odio a España y la persecución y marginación de la lengua española, algo que no sucede con ninguna otra de la 200 lenguas habladas en Europa, completado por Zapatero, que aprobó un Estatut inconstitucional mientras este indigente mental calificaba a España de “discutida y discutible”.

El problema no es Cataluña, es el 78

Pero Rajoy batiría todos los récords al ignorar el sentir de millones de españoles que se han manifestado en todas las ciudades de España y los cientos de miles de banderas que ondean en todos los balcones, y ha aplicado un artículo 155 irrisorio dejando todo el poder en manos de los golpistas, convocando elecciones sin garantía alguna. Y no solo eso: según Moody´s, el nuevo Gobierno necesita del Estado 9.200 millones de euros para atender a los vencimientos de deuda, pagar subvenciones de todo el entramado independentista de propaganda y coacción, las embajadas y las mordidas a medios informativos extranjeros, y Rajoy va a entregárselos. Jamás en la historia ha sucedido nada igual.

Pero el problema esencial no es Cataluña, el problema es el nefasto régimen del 78. Resulta inaudito escuchar a personas relevantes que “hemos tenido 40 años maravillosos, y el que no lo vea es porque no quiere”. ¿Pero cómo osan mentir tan groseramente? No tienen vergüenza. En 1975, España tenía el octavo PIB del mundo, hoy está en el puesto 14º. En 1975, el PIB per cápita de España era el 82% de la media de los nueve países que entonces constituían la CEE, hoy se ha desplomado al 73%. En 1975, España tenía el mismo PIB per cápita que Irlanda (12.000 dólares), hoy el de Irlanda es un 144% mayor: 68.500 dólares Irlanda, frente a los 28.400 de España, ¡alucinante! En 1975, la industria representaba el 36% del PIB, hoy es el 15%. Hoy la presión fiscal actual sobre la clase media y trabajadora es cuatro veces mayor que en 1975.

Este y no otro es el resultado económico de “40 años maravillosos”, donde España ha crecido por debajo de su potencial; sustituido al trabajo honrado y bien hecho por la comisión y el pelotazo; la enseñanza por el adoctrinamiento; el empleo público por el enchufe (de tres millones de empleados públicos, solo 700.000 lo son mediante oposiciones limpias y transparentes), convertido el país europeo donde más poder adquisitivo han perdido los salarios, donde un tercio de la clase media ha sido destruida. En definitiva, el problema es el mismo que en Cataluña, solo que multiplicado, “nunca tantos fueron dañados tanto por tan pocos”, por lo que si seguimos votando a los partidos del consenso del 78, merecemos todo lo que nos pase.

* Cuando hace dos semanas el escritor e historiador César Vidal explicaba la situación política jurídica en Cataluña en el Círculo de Legisladores de Buenos Aires, los políticos y legisladores argentinos que abarrotaban la sala no daban crédito a que un Tribunal Supremo pudiese liberar a una banda criminal supuestamente culpable de rebelión, insurrección y malversación, sin más que decir que acataban la ley. “Sería una burla inaudita a la Justicia Española”, afirmaría un importante magistrado argentino.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí